¿Y a tu peque también se le hace bola?

Hace unos años perdí un poco el norte en lo que a alimentación se refiere. Esa pérdida de norte me llevó a engordar unos 25 kilos (más o menos) de mi peso actual. Aunque soy una persona grande estaba claramente obeso y lo mejor para darme cuenta fue mi lamentable estado de salud que me impedía subir unas simples escaleras sin parecer que había corrido una media maratón. Desde entonces intenté cambiar algunos hábitos de vida poco saludables, empecé a hacer ejercicio de una forma constante (tengo mis rachas) y sobre todo me conciencié de la importancia de una alimentación sana y equilibrada. En unos cuantos meses de esfuerzo mi peso bajo considerablemente y a día de hoy intento mantenerme aunque en ciertas fechas como las vacaciones o la Navidad me permita algunos excesos.

Esa preocupación por la alimentación experimentó un incremento al convertirme en padre. Yo fui un pésimo comedor, hecho que cambió radicalmente con el paso de los años, y tengo muy malos recuerdos de mi experiencia con la comida de crío. No quería que la relación de mi pequeño Carlos con la comida fuera ni por asomo igual de mala que la de su padre por eso desde el minuto uno he intentado informarme y hacer las cosas de la forma más natural que se pueden hacer. Cierto es que la crianza no es cosa de uno (normalmente) y que una pareja puede tener puntos de vista diferente pero creo que a día de hoy, con el niño al borde de los dos años, vamos haciéndolo bien en este aspecto.

'Se me hace bola' de Julio Basulto

Siempre he tenido muy claro que la relación del niño con la comida debía ser natural. Tocándola, oliéndola y apreciando sabores y texturas por separado aunque más de una papilla le ha caído. Eso si, en casa siempre he intentado que todo lo que come haya sido elaborado por nosotros, nada de productos procesados e hiperprocesados. Si papá y mamá pueden hacerlo pues se hace. También le planto cara a los productos azucarados siempre que puedo y considero que un niño de sus edad no tiene que andar comiendo golosinas y chocolates. Las comerá seguro en fiestas, cumpleaños y demás eventos infantiles pero no creo que los padres debamos ofrecerlas en casa alegremente.

Todo esto viene por un interesante libro que me regalaron esta Navidad que me ha dado un montón de pautas y buenas ideas sobre el tema. ‘Se me hace bola’ del diestista-nutricionista Julio Basulto. Os los recomiendo a todos los que andéis algo perdidos en este complejo mundo de la alimentación infantil. Estas breves y amenas páginas os pueden dar ideas e incluso ahorraros sufrimientos. Los niños no son máquinas programadas para comer cantidades exactas de comida cada X horas. Son personas con sus necesidades, apetencia, buenos y malos días. Mantened unos hábitos de vida saludables, comed comida sana, dejad que el niño coma lo que quiera y que disfrute de la comida y sobre todo predicad con el ejemplo. Estoy seguro de que os echará un cable. Aunque alguna vez se les hará bola.

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